El carril bici de Zaragoza
La cita era el jueves 14 de junio de 2001, a las seis horas, en la plaza Sinués. Había nervios, muchos nervios. La 1ª Manifestación Ciclonudista de Zaragoza se iniciaba diez minutos después bajo el lema “Desnud@s ante el tráfico”.
Cuarenta participantes marchan desnudos y en bicicleta por la calle Don Jaime hacia la plaza España, ¡¡¡vamos a lo más céntrico de la ciudad!!! para exigir respeto para los ciclistas urbanos y un Plan de Tráfico y Transportes más razonable. La primera reacción de los viandantes fue de estupor, pasado el rato la mayoría aplaudió y sonrió con complicidad el gesto de los biciactivistas. Los policías que regulaban el tráfico, mediado el recorrido, ignoraron la protesta, no tenían protocolo de actuación frente a lo que sucedía en sus propios morros. La sensación de libertad de los ciclonudistas, la liberación al romper tabúes con su desnudo público, la adrenalina descargada… La monumental respuesta mediática reventó la aburrida rutina de las conversaciones en la calle. Los ciclonudistas estaban en boca de la ciudadanía.

Circular en bicicleta por Zaragoza en aquel año era una experiencia que poco tiene que ver con la actual. Aunque aún tiene numerosas carencias, la actual malla de carriles bici permite recorrer de forma más o menos cómoda buena parte de la ciudad. Hace 25 años, pedalear por la capital aragonesa era adentrarse en una peligrosa jungla de asfalto en la que el coche era el rey. Sin embargo, tal día como hoy eso empezó a cambiar con la inauguración de un carril bici que supuso el primer trazo sobre el mapa ciclista de Zaragoza, que ahora suma ya 135 kilómetros.
Aunque antes había habido algún intento, el carril bici del Actur se considera el pionero en la ciudad. Se proyectó desde el puente de la Almozara hasta la Escuela de Ingenieros. Casi cinco kilómetros de recorrido de los que apenas se conserva algún tramo junto a la autopista A-2, entre la avenida de José Atarés y Gómez de Avellaneda. Cuando se ideó, se valoró que se trataba de una zona «de poco tráfico» y que podía acoger un buen número de bicicletas por los estudiantes y por quienes quisieran acercarse pedaleando hasta el galacho de Juslibol.

«Fueron unos inicios tímidos, pero no había una visión a largo plazo. Nosotros ya desde años antes reivindicábamos que la bici ocupa menos espacio y que no es tan contaminante, pero entonces daba miedo meterse con el coche: era sagrado y no se podía tocar», recuerda Ramón Lambán, un histórico activista por las dos ruedas en la ciudad miembro del Colectivo Pedalea. Entonces, la bicicleta era para unos pocos. Se conocían y se saludaban al cruzarse. «Éramos gente joven, con pintas raras, pelo largo y barba. Ahora no tiene nada que ver, hay mucha más gente y más variada: ves jóvenes, viejos, mujeres, estudiantes, ejecutivos…», apunta.
En aquella época la Asamblea Ecologista crea una “comisión bicicletera”, un grupo de personas que, por primera vez, realiza campañas para promover el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano en Zaragoza, con multitud de marchas reivindicativas en bici, excursiones por los alrededores periurbanos de Zaragoza: Galacho de Juslibol, Alfranca de Pastriz, Vedado Peñaflor, el Canal…, campaña de peatonalización y que sea también ciclable el puente de Piedra y recorridos de más de un día, haciendo lo que se conoce como “cicloturismo de alforjas”. Se presenta además la campaña “Por una ciudad más habitable, ciclo-calles en nuestra ciudad”, elaborando un estudio-propuesta sobre la viabilidad de la bici como alternativa al transporte motorizado, que fue presentado a los grupos sociales de la ciudad.
Es destacable de aquellos días la exitosa campaña para sacar los coches del Parque Grande, cuya reivindicación fue asumida por el Ayuntamiento, aunque sólo conseguido en el recorrido del tren chu-chu.
Tras la desaparición de la Asamblea Ecologista en 1989, y ya entrados en 1990, se funda el Colectivo Pedalea por iniciativa de estudiantes, profesores y personal de administración y servicios de la Universidad de Zaragoza y otras personas. El primer y célebre proyecto fue el denominado Bici-Campus, una iniciativa destinada a fomentar el uso de la bici en la universidad, que tuvo una buena aceptación por parte de la comunidad universitaria. Al mismo tiempo se diseñan e instalan los primeros aparca-bicis en las diferentes facultades y centros de estudio, hay una gran eclosión de ciclistas y el colectivo organiza variadas actividades: bicifestaciones reivindicativas de la bici (algunas llegan hasta a las quinientas personas), cursillos de mecánica básica, cursillos para enseñar a ir en bici. Además se instaura anualmente la Semana de la Bici con multitud de actos: charlas, excursiones, acciones sorpresa, marchas reivindicativas, fiestas, películas, conciertos…
En 1992 el Colectivo Pedalea promueve una campaña amplia con el proyecto “Red radial de ciclo-calles” recogiendo diez mil firmas que se presentan en el Ayuntamiento, además se invita a una técnica del Ayuntamiento de Maastricht para fomentar la bici como medio de transporte urbano, recibiendo un importante eco en los medios de comunicación.

Al calor del Colectivo Pedalea y su presencia en la vida social y política zaragozana, desde personas del ámbito de los colectivos sociales de surgen dos empresas estrechamente relacionadas con la bicicleta:
En 1994 se crea La Veloz Ciclomensajeros, una cooperativa pionera al ser la primera empresa en el Estado Español de mensajería en bicicleta, creada bajo dos premisas fundamentales: la promoción del autoempleo cooperativo y el respeto al medioambiente. Se trata de una alternativa ecológica al sector del reparto en Zaragoza, y también en el Estado Español al fomentar la creación de proyectos similares en otras ciudades. Por esta empresa han pasado más de 100 trabajadore@s que han pedaleado todas las calles contribuyendo a visibilizar y normalizar la presencia de las bicicletas en el vial urbano.
En la actualidad el Grupo La Veloz, Sociedad Cooperativa, genera trabajo a más de treinta personas, en cuatro actividades: reparto de mensajería, reparto de paquetería, la asesoría y gestoría Nabata, y la tienda de bicicletas Recicleta. El Grupo La Veloz es un referente dentro de lo que se denomina la Red de Empresas de Economía Alternativa y Solidaria (REAS).
En noviembre de 1996 se inaugura en el barrio de la Madalena la tienda-taller de bicicletas Recicleta, promovida por la Asociación para la Inserción Recicleta. En el origen de esta empresa se dan tres preceptos fundamentales: es una empresa de inserción laboral destinada a facilitar la entrada en el mundo laboral a jóvenes con dificultades, que promueve el reciclaje al ser la primera tienda en Zaragoza en vender bicicletas de segunda mano, y promociona el uso de la bicicleta como modo de transporte urbano al crear un área de actividades relacionadas con la bici.
En todos estos años Recicleta ha realizado campañas de sensibilización en colegios, fiestas de barrios, en la Semana de la Movilidad, y otras muchas en colaboración con diversos colectivos e instituciones. Además, el programa Bicicletas Solidarias ha supuesto el envío de cientos de bicis recicladas a países como Cuba, Senegal, Sáhara o Nicaragua.
Tras finalizar la etapa como empresa de inserción laboral, Recicleta se incorpora al Grupo la Veloz en el año 2004. En la actualidad es la tienda de referencia del ciclismo urbano en Zaragoza, con la venta de bicicletas nuevas y de 2ª mano y de material especifico para la bici en la ciudad.
Por otro lado, en el año 2001 surge un grupo denominado Movimiento en Defensa de la Bicicleta (MDB) con vinculaciones al ciclismo deportivo. Se colabora con el MDB en distintas actividades, pero en la actualidad está muy poco activo.
En 2003 había ocho carriles que sumaban 12 kilómetros y que estaban desconectados entre sí. Hoy hay una malla urbana de 135 kilómetros. El crecimiento, sin embargo, fue lento. En 2003 apenas había ocho carriles bici con 12 kilómetros de extensión, casi todos ellos desconectados entre sí. La gran revolución llegó con la Expo 2008, en cuyo plan de acompañamiento se incluyó la renovación de las riberas, con carriles bici en zonas importantes como el paseo de Echegaray y Caballero. Además, la irrupción del servicio de bicicletas de alquiler supuso todo un revulsivo para que la bicicleta entrara a formar parte de la movilidad de la ciudad como medio de transporte diario, y no solo como algo recreativo y de fin de semana.

Durante los siguientes años, el Ayuntamiento, bajo las reivindicaciones de los colectivos ciclistas y ecologistas, aprovechó el Fondo Estatal de Inversión Local para dar un fuerte empujón a la red, con la construcción, entre otros, del ‘segundo cinturón ciclista’ a través de la avenida de Goya, Tenor Fleta, Anselmo Clavé, los puentes de La Almozara y de la Unión… Posteriormente se afrontaron proyectos más arriesgados, que se adentraron en algunas de las arterias más céntricas de la ciudad, como el paseo de Sagasta o el de la Constitución. Sin embargo, y a pesar de los avances, «queda mucho por hacer», como dice Arturo Sancho, de Pedalea. La red no está completa y muchas obras se quedaron colgadas por la supresión de los presupuestos. Además, los colectivos siguen reclamando mejoras en los enlaces y acciones de homogenización de la malla ciclista.

Ubicación: Zaragoza, España
Categoría: Urbanismo, Medioambiente
Logro de: Colectivo Pedalea
Publicación: Nicolás Chancellor
Placa: no instalada
Enlaces de interés:
Carriles bici Zaragoza
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Ciclonudista Zaragoza