Las escuelas del barrio San José

El barrio de San José de Zaragoza tiene hoy más de 67.000 habitantes y cuenta con una de las principales avenidas de Zaragoza, la Av. San José. El origen del barrio tal y como lo conocemos hoy comienza a finales del siglo XIX, cuando estaba habitado por hortelanos que regaban sus campos con el agua de las acequias conectadas por el Canal Imperial. En aquella época, el barrio apenas estaba conectado con la ciudad, y cuando los antiguos habitantes iban de compras al centro o a vender sus verduras en el mercado decían que “bajaban a Zaragoza”.

A lo largo del siglo XX se comenzaron a instalar algunas fábricas, como Cervezas la Zaragozana, La Catedral del Mueble o la Harinera, cuyo edificio es protagonista de otro logro de la ciudadanía de San José. La población comenzó a crecer con rapidez por la llegada emigrantes de muchos pueblos de Aragón, y muchos huertos y terrenos de cultivo se vendieron para construir nuevas casas con materiales baratos. En los años sesenta, San José se convirtió en un barrio principalmente obrero cada vez más lleno de edificios precarios y escaso de zonas verdes, vías de comunicación, servicios, escuelas e incluso vacío de calles iluminadas y asfaltadas. Es por ello que, en los últimos años de la dictadura, un grupo de gente muy diversa se empezó a reunir con objetivo de asociarse y conseguir mejoras en el barrio, creando la Asociación de Vecinos de San José.

Una de las primeras reivindicaciones de la Asociación tuvo que ver con los centros educativos. En 1970, los colegios públicos en San José eran escasos, pues no se había construido ninguno desde los años 30, cuando la población del barrio era inferior a la mitad. Los que había tenían un estado lamentable, como el antiguo colegio Calixto Ariño, que estaba al final de Tenor Fleta, y que con más de 400 alumnos tenía goteras, filtraciones en tuberías y desagües, ausencia de luz natural, más de 40 estudiantes por aula y un patio que no llegaba a cien metros cuadrados. En este contexto, la mitad de la población en edad escolar, al menos seis mil niños y niñas, tenían que ir a la escuela en otros barrios sin haber un sistema decente de transporte público, ni siquiera de bus urbano, y suponiendo un gasto económico inasumible para muchas familias.

En 1975, la Asociación comenzó a denunciar la falta de puestos de enseñanza en el barrio a través de Boletines, escritos en la prensa, reuniones y cartas al ayuntamiento. Tras un año de buenas palabras pero ausencia de hechos por parte del ayuntamiento, la Asociación decidió realizar una manifestación por el problema de la enseñanza en el barrio, sacando pancartas que recogían todas las promesas incumplidas. La manifestación fue prohibida por el Gobierno Civil, y la junta de la Asociación y más de 100 personas del barrio firmaron una carta de denuncia publicada en la prensa local.


A la asociación vecinal unió esfuerzos entonces con la asociación de familias del Calixto Ariño, el colegio más grande del barrio, para denunciar conjuntamente las condiciones del colegio. A través de esta unión fueron creciendo los participantes en las protestas, y finalmente terminó siendo el barrio entero quien exigía soluciones al problema de la escolarización.

Se comenzó a pintar murales en el barrio que reivindicaban la creación de más colegios, como el María Moliner, y también centros preescolares, como el Hilario Val, contiguo al colegio Calixto Ariño. También se exigía en los murales que los terrenos de la antigua Fábrica de Pina fueran zonas de servicios, entre ellos escolares, para el barrio.

Se consiguió entonces que el primer alcalde democrático de la ciudad, Ramón Sainz de Varanda, visitase el colegio Calixto Ariño acompañado de las familias de su alumnado y de vecinos del barrio. El alcalde quedó impresionado por el mal estado del centro y se abrió la puerta al proceso de mejora de sus condiciones.

Sin embargo, la situación escolar no se vio aliviada hasta que se consiguió, algunos años después, la histórica reivindicación vecinal por los terrenos de La Granja, que incluían los más de veinte mil metros cuadrados de las antiguas fábricas ALUMALSA y Pina y el solar entre Pablo Remacha y Raquel Meller. La Asociación, que reivindicaba desde hacía años que estos terrenos se destinasen a zonas escolares y otros servicios, comenzaron a plantar centenares de pinos en la zona. Además, realizaron varias manifestaciones, incluida una entrada de más de 200 vecinos y vecinas en un Pleno municipal con pancartas. Se elaboró un plan vecinal para el terreno: guardería, centros de primaria e instituto, un parque y una zona deportiva. En 1979, esas demandas empiezan a hacerse realidad con la construcción del nuevo colegio Calixto Ariño.

Ubicación: Zaragoza, España
Categoría:
Urbanismo, Educación
Logro de: 
AAVV San José
Publicación:
Nicolás Chancellor
Placa: 
no instalada


Enlaces de interés: 

AAVV San José

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