Creación del Parque Oliver: una zona verde en el barrio

A comienzos del siglo XX, el área en la que hoy se encuentra el barrio Oliver de Zaragoza estaba ocupada únicamente por pequeñas torres con terrenos para el ganado. Fue entonces cuando Mosén Manuel Oliver Altaván, nacido en un pueblo de Teruel, decidió parcelar algunos terrenos y venderlos a precios muy bajos a quienes llegaban a trabajar a la capital.

En 1925 se realizó la primera instalación eléctrica en la zona, y poco a poco se fue dotando al barrio de diferentes servicios. Fue en 1932 cuando se construyó el colegio público Juan José Llorente y se puso en marcha la línea de autobús que conectaba el barrio con el centro de la ciudad. Sin embargo, en 1933, cuando el barrio estaba en plena expansión, se optó por dividir los terrenos para que pasara por allí la vía del ferrocarril con dirección a Valencia.

En la década de los 50 comenzaron a llegar al barrio muchos inmigrantes procedentes de Andalucía y Extremadura que levantaron sus propias casas de adobe en fincas todavía sin urbanizar. En 1954 comenzaron a construirse las viviendas de los grupos sindicales Arzobispo Domenech y General Urrutia, ahora denominado Gabriela Mistral. En 1956 se construyó el depósito de agua, y tan solo cuatro años después comenzaron a levantarse las viviendas de ‘La Camisera’, la zona más occidental del barrio.

Durante las décadas posteriores, el número de habitantes del barrio siguió creciendo de manera desproporcional a los servicios disponibles. De hecho, hasta finales de siglo, el barrio no tuvo una sola zona verde cuidada en la que los vecinos pudieran disfrutar de aire limpio y de actividades culturales o deportivas. La creación de un espacio así fue una de las grandes reivindicaciones vecinales del Oliver, y se consiguió con la construcción del Parque Oliver, inaugurado en 1993.

“El Parque Oliver se inauguró el 24 de septiembre de 1993, tras una larga e imaginativa reivindicación vecinal”, se lee en un cartel a la entrada del parque. El área era antiguamente una zona de huertas, que fue expropiada por el Ayuntamiento. El terreno había quedado abandonado y el Ayuntamiento propuso durante años hacer viviendas, un zoo o hasta un parque acuático. Todas estas propuestas del Ayuntamiento fueron rechazadas por los vecinos en diversas movilizaciones y actos reivindicativos, pues lo que deseaban era tener una zona verde de descanso, juego y cultura. Fue durante más de diez años de manifestaciones y de numerosas reuniones con los técnicos municipales que la ciudadanía del Oliver fue consiguiendo lo que hoy es “el tesoro del barrio y orgullo de los vecinos”, una zona verde muy cuidada con un lago, un jardín estepario, un pinar, unos huertos, columpios y una zona de juegos infantiles.

El parque es hoy muy querido por los vecinos del Oliver, y más de una veintena de colectivos del barrio (asociaciones de vecinos, colegios, centros de mayores, centro sociolaboral, educadores de calle, casa de juventud, etc.) se asociaron en la Coordinadora del Parque Oliver para cuidar y dinamizar esta zona verde. En él se realizan numerosas actividades culturales: hacen visitas guiadas; plantaciones de flores y árboles; el primer domingo de junio se celebra el “Día de los Cuentos” bajo el Árbol de los Cuentos (un fresno veterano, que estaba ahí antes del parque y da abundante sombra); la Fiesta de Otoño; la Noche de San Juan; Cincomarzada; cursos de observación de aves… Los jubilados del barrio cuidan 14 huertos para cultivo propio, y el mantenimiento del parque corre a cargo de Consolida Oliver, una empresa de inserción del barrio. El parque tiene hasta su propia página web, también creada y actualizada por los vecinos: www.parqueoliver.org.

Hoy podemos valorar con especial admiración el trabajo incansable de tantos vecinos y vecinas que lograron, tras tanto esfuerzo, una mejora en sus condiciones de vida que hemos heredado: a partir del momento en que se flexibilizó el confinamiento durante el comienzo de la crisis de la COVID-19, el Parque del Oliver ha vuelto a jugar un papel fundamental para los habitantes del barrio y barrios adyacentes. Lo que para algunas vecinas y vecinos era ya un lugar de referencia, para otras fue todo un descubrimiento, un lugar donde pasear, hacer deporte o aprender a montar en bicicleta los más pequeños.
Estos son algunos testimonios de vecinas y vecinos del barrio:

«Yo vivo enfrente de parque y creo que mucha gente de los bloques de al lado ha descubierto el parque. En cuanto fue posible salir yo he visto a gente que iba al parque con los niños que no iba habitualmente.»

«Lo que he visto mucho en el parque este confinamiento ha sido chavalillos aprendiendo a ir en bicicleta, barbaridad, como nunca había visto yo en el barrio bicicletas por el parque.»

«El parque efectivamente fue como un resorte, que nos ha dado la vida en el momento que nos dejaban salir un poquico. Pero el corredor verde ha servido de elemento de paseo a toda la zona de Delicias, Vía Hispanidad…»

«Ha habido familias, sobre todo gente joven con críos, recuperando lo de andar por los caminos del entorno, o sea, hacia Miralbueno, hacia…, como esa recuperación de los límites del barrio, como descubrir, vamos. Eso es algo que yo tengo de recuerdos de ir con mi padre de pequeña.»

Ubicación: Zaragoza, España
Categoría:
Urbanismo, zonas verdes
Logro de:
AAVV del Oliver
Publicación:
Nicolás Chancellor
Placa: 
no instalada


Enlaces de interés: 

AAVV Oliver
Coordinadora Parque Oliver

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