La resistencia a la construcción del Rubbiatrón
El Laboratorio del Amplificador de Energía S.A. (LAESA) fue una sociedad privada creada en 1997 con el objetivo de concretar los proyectos científicos y técnicos que permitiesen la construcción de un prototipo de Rubbiatrón en un plazo breve de tiempo (se hablaba de 6 años) con una potencia mínima de 100 MW. La empresa contó con una importante participación del Instituto Aragonés de Fomento, y en la prensa local se anunciaba por vía de Juan Antonio Rubio, profesor de la Universidad de Zaragoza, que la construcción del prototipo del Rubbiatrón concluiría en 2002.
El Rubbiatron, ideado por el Nobel de Física y político italiano Carlo Rubbia, consistía en un amplificador de energía del reactor nuclear flanqueado por una fuente externa de protones (conocido en inglés como Accelerator – Driven System o ADS), necesaria para alimentar la reacción nuclear en el núcleo del propio reactor. Algunos sectores de la sociedad civil, particularmente personas del ámbito de las ciencias y grupos ecologistas, anunciaron desde el comienzo que la escasa madurez científica del proyecto, su elevado coste y la recesión de la industria nuclear derivarían en un estrepitoso fracaso. Denunciaban, sobre todo, que los costes económicos sumados a los peligros medioambientales y sociales que supondría debían servir para calificar el proyecto de inviable.
Hubo numerosas protestas de grupos ecologistas, entre los cuales estuvo muy presente Ecologistas en Acción.

Sus numerosas manifestaciones y escritos a la prensa sirvieron para concienciar a la población ante los peligros de esta idea que, de hecho, estaba destinada al fracaso por motivos científicos. Esta sensibilización que generaron los grupos ecologistas obligaron a los promotores del proyecto a rendir cuentas ante la ciudadanía, cosa que permitió vislumbrar cuatro años después de su comienzo que el proyecto era técnicamente inviable.
El proyecto del Rubbiatrón fue abandonado por completo en el año 2003 ante la evidencia de su imposibilidad técnica, lo que supuso un importante logro para el movimiento ecologista, que consiguió orientar la mirada pública hacia los elementos más cuestionables del proyecto.
De hecho, en noviembre de 1995, de forma previa a la aprobación del proyecto en Aragón, el propio Carlo Rubbia afirmó en una audiencia parlamentaria del Gobierno Francés sobre el Rubbiatrón, presidida por Claude Birraux y abierta a la prensa, que las aplicaciones más interesantes del Rubbiatrón no eran civiles sino militares (producción de plutonio y tritio). Para el gobierno de EEUU este tipo de iniciativas se consideran «guerra preventiva» y son contrarias al derecho internacional.
El caso del Rubbiatrón es, por un lado, un claro ejemplo de cómo el prestigio de recibir un Premio Nobel permite que una idea abocada al fracaso tenga una gran repercusión en los medios de comunicación, la política, las grandes instituciones y la sociedad en su conjunto. Por otro lado, el caso ilustra también las dificultades de los movimientos ecologistas para hacer oír sus posturas incluso cuando están respaldadas por la evidencia científica.
Ubicación: Aragón, España
Categoría: Medioambiente, Salud
Logro de: ECODES, Ecologistas en Acción, FABZ, Greenpeace, CCOO
Publicación: Nicolás Chancellor
Placa: no instalada
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