La preservación del Cañón de Añisclo
El 6 de julio de 1976, el diario El País publicaba un artículo titulado El Cañón de Añisclo, en el Pirineo aragonés, amenazado por la construcción de una central eléctrica. El Cañón de Añisclo es uno de los parajes más espectaculares de Aragón, un profundo cañón esculpido durante millones de años por la intensa acción erosiva del río Bellós. Sus numerosas y vertiginosas cascadas, su frondoso bosque y la sensación de estar en un lugar único, fueron razones más que suficientes para ser incluido en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido en 1982 y declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Hoy podemos disfrutar de él gracias a que grupos ecologistas y un gran número de entidades ciudadanas aragonesas consiguieron paralizar la construcción de una presa que habría devastado el paraje natural.

En el año 1971, una Resolución de la Dirección General de Obras Hidráulicas) aprueba el aprovechamiento del Salto del Bellós, en el río Bellós y términos municipales de Fanlo y Puértolas (Huesca), es decir, la construcción de una presa y de una gran central eléctrica. En ese momento, el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA), se opone a la construcción de la presa durante el periodo de información pública. En mayo de 1974, la Real Academia Aragonesa de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza se pronuncia contra el proyecto, proponiendo la declaración de la zona como Paisaje Pintoresco o su unión al Parque Nacional. El ICONA recibe el 24 de julio de 1974 la propuesta oficial de ampliación del Parque Nacional de Ordesa por incorporación del Cañón de Añisclo, y el 5 de diciembre de ese año se somete a información pública la ampliación. En octubre de 1974, el jefe de la Sección de Parques Nacionales pide al ICONA que mantenga la postura de oposición antes expresada. Desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas también se apoya la ampliación del Parque.

La presión de tales instituciones consiguió posponer las obras durante varios años, hasta que el final de la dictadura permitió que la sociedad civil se organizase y apareciesen las primeras entidades ciudadanas. Numerosos grupos ecologistas comenzaron entonces a movilizarse para salvar el Cañón de Añisclo, y numerosos investigadores de la Universidad de Zaragoza argumentaban contra la construcción de la presa. En 1982 se constituyó el Comité de Defensa de Añisclo, integrado por un gran número de entidades ciudadanas aragonesas que reivindicaron con gran intensidad la ampliación del Parque para conseguir la definitiva salvación del Valle de Añisclo. Diferentes iniciativas de todo tipo se llevan a cabo por entonces, y los medios de comunicación aragoneses se hacen eco de las mismas.
Por fin, en mayo de 1982, la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso de los Diputados aprueba una proposición no de ley relativa a la paralización de cualquier acción administrativa que afecte a las áreas incluidas en la ampliación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, que finalmente será aprobada por la Ley 52/1982 de 13 de julio, de reclasificación y ampliación del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido y publicada el 30 de julio.
Las montañas son el símbolo de la grandeza del mundo natural. Diversas personas y colectivos se dedican a la consevación y salvaguardia de estos serenos paisajes. Aragón y la provincia de Huesca no han sido ajenos ni a esa corriente conservacionista ni a este despertar en las áreas protegidas. La única infraestructura hidráulica que conserva el cañón de Añisclo es la estación de aforo situada en la garganta de las Latiallas, en el kilómetro 7,5 de la carretera.

Ubicación: Ordesa y Monte Perdido, España
Categoría: Medioambiente
Logro de: Colectivos ecologistas de Aragón, Federación Aragonesa de Montañismo
Publicación: Nicolás Chancellor
Placa: no instalada
Enlaces de interés:
Federación Aragonesa de Montañismo
Cañón de Añisclo Wiki