Los acuerdos del Matarraña

Si hablamos de mediación de conflictos sobre el agua en España, es importante recordar que todo empezó en el Matarraña, alrededor de un río que da nombre a esa preciosa cuenca.

Era el año 1.999 cuando se firmaron los acuerdos de Fabara. Regantes, ecologistas, administraciones…Todos juntos alrededor del río. Juntos, hablando de presente y futuro de personas y territorios, soñando una historia común, experimentando la potencia de un acuerdo social, construyendo las primeras bases de esa ilusión y ese reto que seguía siendo un sueño y que años después vería la luz: el poder conformar un contrato de río.

De aquellos primeros sueños hechos realidad en esa cuenca pionera, nacería más tarde la Iniciativa Social de Mediación para los conflictos del agua en Aragón. Sin duda, vuestro legado sembró esta noble y dura tierra de convicciones y apuestas por el diálogo sereno y la inteligencia colectiva

Todo comenzó en 1.997, cuando la Confederación Hidrográfica del Ebro aprueba un proyecto para elevar las aguas del río Matarraña al embalse de Pena. Los regantes a favor y los ecologistas y los pueblos en contra.

El 24 de octubre del 97 una foto ilustra la contra portada del País. “Un santo repliega a los antidisturbios”. Casi 100 agentes de los GEOS no pueden con una procesión apoyada por todo el pueblo en Beceite, en contra de la elevación.

El 2 de mayo de ese mismo año, 2.000 personas se manifiestan en Beceite. El 9 de noviembre, una cadena humana se gesta en Zaragoza.

Viendo el cariz que toman los acontecimientos, el 19 de diciembre de 1.997 , el Sindicato central de riegos de la cuenca del Matarraña, con José maría Pujol al frente, que falleció este año y que ha representado la esencia, el motor y la esencia de este proceso de diálogo, decide sentarse a hablar con la Plataforma en Defensa del Matarraña.

El 30 de noviembre se firman los “Acuerdos de Fabara”. Se construirán dos balsas laterales: De Val Comuna y La Trapa, fuera del eje del Matarraña, sin renunciar a Torre del Compte, una demanda histórica de los regantes.

Unos acuerdos que nacen del reconocimiento del otro, del diferente, desde una apuesta inequívoca por el diálogo como método privilegiado para resolver los conflictos, desde la paciencia de saber que esto es un proceso y que siempre un acuerdo, que suponga ceder por las partes, será preferible al enfrentamiento y la fractura de un territorio.

Sin duda, un acuerdo que os obligó a haceros maestros de la complejidad, a desplegar una capacidad infinita para ceder con generosidad, combinada con arte y convicciones profundas en la defensa de lo que para vosotros es sagrado. Ese convencimiento que os define, que sabe reconocer por encima de intereses particulares que hay algo que os une por encima de todo y de todos y que nos obliga ante la historia, por encima de etiquetas políticas a llegar a acuerdos que satisfagan los deseos y sueños de todas las partes. A trabajar todos juntos comprometidos con el río Matarraña.

Un río que da nombre a vuestra comarca y que en ahora, es un símbolo imprescindible a la hora de abordar la resolución de conflictos medioambientales en todo el estado.

Es importante en este momento, recoger un texto, el del acuerdo que abría la posibilidad del diálogo y que luego daría lugar a la propuesta concreta, que debería escribirse con letras de oro en aquellas sedes donde se gestiona la política aragonesa.

“Los abajo firmantes somos gentes del Matarraña. Hemos crecido junto a él, unos más cerca donde nace, otros más próximos adonde desemboca. Todos gente de paz, buena gente.

En los últimos tiempos hemos sido protagonistas y espectadores a un tiempo, de un conflicto interno.

Estamos convencidos que las gentes del Matarraña somos capaces, como dignos herederos de nuestros antepasados, de por encima de las diferencias de criterio que cada uno tenga, encontrar unas soluciones de consenso aceptadas por todos.

Un acuerdo que aunque no satisfaga en el 100% a todas las partes, será siempre mejor y más duradero que opciones impuestas sobre unos o sobre otros.

Anunciamos nuestro compromiso, desde el mutuo respeto a todas las opciones, a realizar los esfuerzos que sean precisos para crear un clima de diálogo permanente y de búsqueda de soluciones de consenso entre la cuenca alta y la cuenca baja.

En beneficio del río Matarraña, de nosotros mismos y de nuestra imagen pública, vamos a demostrar al conjunto de la sociedad aragonesa que las gentes del Matarraña, queremos y sabemos entendernos

A 23 de enero de 1.998”

Pero los pactos de Fabara fueron el principio. Desde ellos, desde las luchas contra el bombeo y todo el proceso de recuperación de una sociedad fracturada, las gentes del Matarraña pudieron experimentar que es posible conjugar el trabajo por un desarrollo sostenible, los deseos íntimos de la defensa de la calidad de los ecosistemas que nos regala la naturaleza, con la posibilidad de que las gentes de esas tierras permanezcan en ella, con trabajo, construyendo futuro, también agradecidos a la madre tierra y apostando por un desarrollo turístico equilibrado que permita a las gentes de todo el mundo disfrutar de este pequeño paraíso que es el Matarraña.

En tiempos de crisis donde sabemos defender, incluso con la violencia, lo que nos separa frente a lo que nos une… En tiempos de crispación, donde el que no piensa como nosotros, nos resulta inadmisible. Vosotros fuisteis ejemplo de tolerancia, convivencia y trabajo en común. El Matarraña es tierra de mestizaje, territorio de frontera entre el valle del Ebro y el Mediterráneo, donde la naturaleza, con su variedad y contrastes se enseñorea del espacio. Donde los hombres y mujeres, a lo largo de la historia han ido dejando sus contrastes, su lengua, su cultura y su arte.

Un río, el Matarraña, que recorre casi 100 kilómetros como eje vertebrador del espacio, de la naturaleza, de vuestras gentes. Los de arriba y los de abajo, cada uno diferente, todos imprescindibles.

En febrero del 2005, la Iniciativa Social de Mediación ya estaba en marcha y desde el Sindicato de riegos y la Plataforma, decidieron explorar nuevas posibilidades de avanzar en el desarrollo sostenible y para ello contaron con ese instrumento privilegiado.

Ahora el diálogo ya era fácil. Reconociendo el poder de la palabra y el pacto, se querían elegir nuevas ubicaciones para balsas, esta vez en los tres ríos: Matarraña, Tastavins y Algars, pero manteniendo como zona L.i.c. toda la cuenca del río.

El 27 de julio del 2005, se firma el dictamen de La Fresneda, segundo gran acuerdo, para constituir 5 balsas en los tres ríos, que aseguren las necesidades de agua para siempre.

Todo estaba de cara y el 23 de junio del 2005 salió la declaración ambiental negativa para el Embalse de Torre del Compte. Ya nunca se haría.
En septiembre, se aprobó el dictamen en la Comisión del agua de las Cortes de Aragón.

No sé lo que deparará el futuro, pero hoy queremos festejar y celebrar los acuerdos de la cuenca del Matarraña. Y podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que jamás en el Matarraña se afrontará ningún conflicto sin el diálogo. Un diálogo que genera roce y que al final, se convierte en amistad.

Porque si somos capaces de ponernos de acuerdo en los fines, siempre es posible encontrar soluciones consensuadas en los medios.

Gracias a la cuenca del Matarraña, gracias a tanta gente que lo hizo posible y gracias, José María, porque hoy más que nunca, orgullosos te hacemos memoria.

Ubicación: Teruel, España
Categoría:
Medioambiente, Mediación
Logro de: 
ECODES
Publicación:
Nacho Celaya
Placa: 
no instalada


Enlaces de interés: 

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Iniciativa Social de Mediación en los conflictos del agua en Aragón
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